Investigadores del Instituto Botánico identifican nuevas herramientas moleculares para producir crocinas

El trabajo se ha publicado en el Journal of Experimental Botany

Flores de Buddleja del Jardín Botánico CLM. Foto pequeña, crocinas en las céluclas de los pétalos

Los investigadores del grupo de Biotecnología del Instituto Botánico de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) han identificado dos nuevas enzimas de tipo CCD4 que catalizan la biosíntesis de crocinas en la planta medicinal Buddleja. Unos hallazgos que, según el grupo, constituyen un avance científico fundamental, no solo por la identificación de estas enzimas funcionales, sino porque proporcionan información sobre la evolución independiente de enzimas de diferentes familias en plantas que acumulan crocinas como el azafrán, la más conocida. Este trabajo se ha publicado en el Journal of Experimental Botany.

La investigadora de la Universidad de Castilla-La Mancha Lourdes Gómez explica que la crocetina es un apocarotenoide económicamente importante en todo el mundo, conocido como el responsable del color y de las propiedades medicinales del azafrán, y que, a pesar de sus importantes propiedades medicinales, el uso de las crocinas en el sector farmacéutico se ve limitado por su elevado precio, consecuencia del propio manejo y procesado de la planta. La investigadora aclara, sin embargo, que la producción de este apocarotenoide no se limita exclusivamente al azafrán, “donde la enzima CCD2 favorece el desarrollo de su biosíntesis, sino que además se produce en algunas otras especies de plantas, incluida la planta medicinal Buddleja, también conocida como el arbusto de las mariposas.

En este trabajo los investigadores han identificado dos nuevas enzimas de tipo CCD4, que son responsables de la biosíntesis de crocinas en la planta medicinal Buddleja, “y han resuelto mediante experimentos de mutagénesis los aminoácidos clave implicados en la actividad específica de estas enzimas.”, señala la investigadora.

Estos hallazgos constituyen un avance científico fundamental, tal y como subrayan, porque no solo identifican las enzimas CCD4 como enzimas funcionales que catalizan la formación de crocinas, una de las vías biosintéticas metabólicas especializadas más valoradas en las plantas, sino que también proporcionan información sobre cómo las enzimas de diferentes subfamilias han evolucionado de forma independiente para formar los mismos compuestos especializados.

“El desafío que tenemos por delante es utilizar los conocimientos adquiridos en este estudio para transferir estas nuevas herramientas moleculares a otras plantas y cultivos, aumentando su valor y permitiendo la producción de crocinas de una manera eficiente y más económica”, afirma.