Un estudio biométrico del IREC revela diferencias importantes entre las dos subespecies del conejo europeo

Los resultados obtenidos son cruciales para la gestión de la especie

Conejo europeo. Foto de Francois Mougeot.

Investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), centro de investigación multidisciplinar dependiente de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en colaboración con la Universidad de Trent en Canadá y el Centro de Investigación en Biodiversidad y Recursos Genéticos de Portugal han llevado a cabo un estudio que evidencia las diferencias morfológicas existentes entre las dos subespecies de conejo europeo, lo que puede afectar a la gestión de ambas.

Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), centro de investigación multidisciplinar dependiente de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), la Universidad de Trent (Canadá) y el Centro de Investigación en Biodiversidad y Recursos Genéticos (CIBIO, Portugal) viene a confirmar que existen diferencias morfológicas notables entre las dos subespecies de conejo europeo. Esta es la primera vez que se confirman dichas diferencias biométricas de forma inequívoca, lo cual es crucial para la gestión de la especie, tan valorada por los sectores cinegético y conservacionista, tal y como apuntan los autores del estudio.

El conejo europeo o de monte (Oryctolagus cuniculus), originario de la Península Ibérica, cuenta con dos subespecies, O. c. cuniculus y O. c. algirus, las cuales tradicionalmente se han distinguido casi exclusivamente en base a criterios genéticos. Sin embargo, desde principios del siglo XX diversos naturalistas han sugerido que las diferencias entre las dos subespecies son también evidentes a nivel morfológico -tamaño corporal y color del pelaje- y, más recientemente, algunos estudios han demostrado ciertas diferencias también a nivel reproductivo. No obstante, según los investigadores del IREC, la gran mayoría de estas observaciones se basa en conejos asignados a una u otra subespecie sin ningún tipo de validación genética.

En esta ocasión, los investigadores del IREC, de la Universidad de Trent y del CIBIO midieron la longitud de las patas, orejas y el peso corporal de 999 conejos adultos de ambas subespecies procedentes de 27 poblaciones distribuidas por toda la Península Ibérica. Además, analizaron genéticamente a estos animales para comprobar la subespecie a la que pertenecían.

El estudio concluyó que existen diferencias morfológicas notables entre las dos subespecies de conejo europeo, siendo la O.c. algirus más pequeña (orejas, patas y peso corporal menores). Además, otros factores como la localización geográfica y el sexo también tuvieron un papel relevante a la hora de explicar las diferencias morfológicas de los conejos estudiados. Así, los resultados confirmaron que la subespecie O.c. algirus se distribuye exclusivamente por la parte occidental de la Península, mientras que la subespecie O.c. cuniculus por la parte oriental y otras zonas del mundo donde el conejo ha sido introducido.

Según los investigadores, las repoblaciones de conejo tanto para caza como para conservación de los depredadores han favorecido las sueltas de conejos pertenecientes a una subespecie en el área de distribución de la otra, contribuyendo a la degradación de la integridad genética de la especie. En su opinión, esto refuerza la necesidad de llevar a cabo una evaluación diferencial del estatus de conservación de ambas subespecies y su reconocimiento potencial como diferentes unidades significativas evolutivas, lo que aseguraría la conservación de la idiosincrasia de cada una de las subespecies de conejo.

El conejo de monte es originario de la Península Ibérica, donde es una presa clave para casi 40 especies de depredadores y actúa como ingeniero de los ecosistemas mediterráneos. Las poblaciones de esta especie han sufrido fuertes declives en los últimos años, especialmente como consecuencia de dos enfermedades víricas. La baja densidad de muchas poblaciones hace que sean más vulnerables a factores estocásticos, como el cambio climático y el aparecimiento de nuevas enfermedades.

El artículo ha sido publicado en la revista Biological Journal of the Linnean Society.