La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) celebra del 11 al 13 de febrero en el Campus de Toledo un congreso internacional centrado en la figura de Rodrigo Jiménez de Rada y el diálogo cultural y religioso entre cristianismo, islam y judaísmo. El evento reúne a especialistas de diferentes universidades y centros de investigación para debatir enfoques históricos y culturales sobre estas interacciones en la Edad Media.
La iniciativa se articula en torno a ponencias, comunicaciones y análisis de obras y fuentes que exploran la relación entre las grandes tradiciones religiosas que coexistieron en la península ibérica. El congreso pone especial atención en la figura de Jiménez de Rada, su contexto histórico, producción historiográfica, mecenazgo cultural y su papel en los discursos teológicos y en el diálogo interreligioso medieval.
Organizado por la Facultad de Humanidades de Toledo y la Universidad Autónoma de Madrid, el evento se inscribe en el proyecto ‘Conflictividad religiosa en la Edad Media Peninsular’, financiado por la Agencia Estatal de Investigación. Entre otras cuestiones, aborda las interpretaciones historiográficas de los textos de Jiménez de Rada, las traducciones y la producción literaria de la época, el mecenazgo de obras artísticas y la presencia de discursos teológicos que revelan formas de diálogo y confrontación entre las religiones. Asimismo, se examina el papel de la ciudad de Toledo como cruce de culturas y escenario de convivencia y conflicto en el siglo XIII.
Rodrigo Jiménez de Rada (c.1170-1247) fue arzobispo de Toledo durante casi cuatro décadas y una de las figuras más influyentes del medievo hispánico. Su archidiócesis ocupó un papel clave en la política, la cultura y las relaciones religiosas de la época. Fue consejero de reyes como Alfonso VIII y Fernando III, además de historiador, diplomático y organizador de campañas militares durante la Reconquista cristiana.
Como historiador, Jiménez de Rada es autor de De rebus Hispaniae (Historia gótica o Historia de los hechos de España), una obra que trazó una narrativa amplísima de la historia de la península desde los pueblos antiguos hasta el siglo XIII y que ejerció una fuerte influencia en la historiografía posterior.
Durante su mandato como arzobispo de Toledo, promovió la construcción de la catedral y defendió la primacía de su sede dentro de la Iglesia hispana. Su actividad también implicó el fomento de traducciones y el intercambio intelectual entre las culturas religiosa y lingüísticamente diversas de la región.

