Una investigación, realizada en el marco del proyecto europeo Sol O-Live y dirigida por la catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) Cristina Sáez, ha demostrado que es posible eliminar pesticidas directamente en el suelo del olivar mediante oxidantes verdes generados electroquímicamente, sin necesidad de añadir productos externos ni alterar el terreno. El estudio concluye que el oxidante de ozono se perfila como la estrategia más viable para su aplicación en campo, al lograr una eliminación significativa de contaminantes sin comprometer la salud ni la funcionalidad del ecosistema del terreno.
Un equipo investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), la Universidad de Jaén y el Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han demostrado la eficacia de la electroremediación como técnica sostenible para eliminar pesticidas en suelos agrícolas de olivar, un avance “importante” ante la creciente preocupación social existente por el estado de contaminación por pesticidas de los suelos europeos que afecta a la biodiversidad y a sus funciones ecológicas.
El estudio, liderado por la catedrática del Departamento de Ingeniería Química de la UCLM Cristina Sáez Jiménez, está incluido en el marco del proyecto europeo Sol O-Live, conformado por un consorcio de quince instituciones que busca informar a los agricultores sobre la implementación de prácticas sostenibles y de mejora de los suelos del olivar, y sus resultados han sido publicados en la revista ‘Journal of Environmental Chemical Engineering’.
Durante el desarrollo del estudio, el equipo científico investigó la remediación de suelos de olivar contaminados con atrazina y glifosato mediante el uso de oxidantes ‘verdes’, concretamente peróxido de hidrógeno y ozono, generados de forma electroquímica, sin necesidad de añadir productos externos ni alterar el terreno. Tras 30 días de tratamiento en condiciones de laboratorio, ambos oxidantes demostraron capacidad para degradar los pesticidas “de manera significativa”. El peróxido de hidrógeno logró eliminaciones superiores al 60 % de atrazina y del 25 % de glifosato, mientras que el ozono alcanzó reducciones del 40 % y 21 %, respectivamente.
Los resultados de la investigación sugieren que un factor limitante en la remediación no es sólo la cantidad de oxidante utilizado, sino también la dificultad de transporte de esas sustancias a través de la estructura del suelo. Además, confirman el impacto ambiental diferencial de uno y otro oxidante. Así, mientras que el peróxido de hidrógeno suprimió la respiración del suelo, al menos de manera temporal, y aumentó la mortalidad de los nematodos, usados como bioindicadores; el ozono demostró ser aséptico con la actividad biológica.
Con estos datos, los autores del artículo, titulado ‘Oxidative technologies for olive grove soils: impacts of electrogenerated H₂O₂ and O₃ on pesticide degradation and ecosystem health’, identifican al ozono como “la tecnología más eficaz y menos dañina para la vida del suelo”. “El ozono generado electroquímicamente se perfila como la estrategia más viable para su uso en campo, ya que combina una eliminación efectiva de contaminantes con la preservación de la salud y funcionalidad del ecosistema del suelo”, concluyen.
El artículo está firmado por Cristina Navas Higuero, Bryan Andres Tiban Anrango, Engracia Lacasa, Manuel Andrés Rodrigo y Cristina Sáez Jiménez de la Universidad de Castilla-La Mancha; Víctor Valenzuela Polo, María Isabel Reyes-Alcalde, Antonio José Manzaneda, Andrés José Rascón y Juan Francisco García-Reyes de la Universidad de Jaén; y Rosana Salazar García y Juan Emilio Palomares-Rius del IAS-CSIC de Córdoba.

