Zheyu Lin, estudiante de Arquitectura en el campus de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), es uno de los 252 estudiantes que se han beneficiado del Programa UCLM Rural desde su puesta en marcha en 2021. Lin amplía su formación en el municipio conquense de Fuentes, concretamente, en una obra de Apolinar Cócera, empresa de construcción y rehabilitación especializada en la eficiencia energética.
En la vigente convocatoria, la cifra de estudiantes participantes ascenderá hasta los 300: “Desde su puesta en marcha, la iniciativa ha tenido un impacto muy positivo, tanto que sirvió como precedente para el Programa Campus Rural impulsado por el Gobierno de España”, ha señalado el vicerrector de Cultura, Deporte y Compromiso Social, César Sánchez Meléndez, durante la visita a la passivhaus en la que Lin pone en práctica los conocimientos adquiridos durante su formación universitaria. Este tipo de viviendas se caracterizan por el ahorro energético, la sostenibilidad y la resistencia térmica, lo que está permitiendo a Lin especializarse en el sector y aprender técnicas de vanguardia.
El alumno de cuarto curso ha destacado la importancia de aplicar lo adquirido en el aula: “El profesorado nos dice que sabemos mucho más de lo que creemos y yo lo he podido comprobar. Durante el mes que llevo de prácticas, he podido defenderme y ampliar lo que sabía”. El estudiante y el gerente de la empresa constructora, David Cócera, han realizado una vista explicativa por la obra a la que han asistido Meléndez, la vicepresidenta de la Diputación Provincial de Cuenca, María Ángeles Martínez; el consejero del Gobierno Regional Amador Pastor y el delegado provincial Gustavo Martínez.
UCLM Rural es un ejemplo de colaboración institucional: las diputaciones provinciales de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo financian el programa, lo que permite una remuneración directa para cada estudiante. De esta forma, la iniciativa acerca el talento universitario a municipios afectados por la despoblación, favoreciendo al mismo tiempo la empleabilidad del alumnado y el desarrollo de los territorios rurales. A través de prácticas formativas en empresas, ayuntamientos, asociaciones y otras entidades colaboradoras, el programa ha demostrado su capacidad para generar oportunidades tanto para la formación universitaria como para el tejido económico y social de Castilla-La Mancha.

