La UCLM incorpora dos vehículos eléctricos en línea con su estrategia de eficiencia energética

Se han integrado en las unidades de servicios de Albacete y Ciudad Real

El gerente de la UCLM, Tomás López Moraga -derecha-, recibe el vehículo destinado al Campus de Ciudad Real

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha incorporado dos furgonetas eléctricas para el reparto y traslado de correspondencia, mobiliario y equipamiento científico en los campus de Albacete y Ciudad Real. Los vehículos han sido cedidos por la empresa concesionaria de la contrata de limpieza y refuerzan la estrategia de eficiencia energética que desarrolla la institución académica.

Los campus de Albacete y Ciudad Real de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) disponen de dos nuevos vehículos destinados a la labor de sus respectivas unidades de servicios. La particularidad de esta incorporación es que se trata de dos furgonetas eléctricas, las primeras que entran en la flota de la institución académica, en consonancia con sus políticas de ahorro energético.

Los vehículos, dos Renault Kangoo Z.E, han sido entregados a la UCLM por la empresa Valoriza, la concesionaria del servicio de limpieza en la institución académica, y estarán a disposición de la Universidad durante la vigencia del contrato. Las furgonetas tienen una potencia de sesenta caballos, alcanzan una velocidad máxima de 130 kilómetros por hora y su autonomía es de 170 kilómetros. El tiempo de carga total de la batería se estima entre seis y ocho horas.

El gerente de la UCLM, Tomás López Moraga, considera que la incorporación de ambos vehículos se alinea “en nuestro plan de eficiencia energética, fortalecimiento de la cultura y sensibilidad medioambiental y desarrollo políticas que nos permitan avanzar en unos campus medioambientalmente sostenibles, uno de los objetivos de nuestro Campus de Excelencia Internacional en Energía y Medio Ambiente (CYTEMA)”.

Entre las ventajas que entrañan los coches eléctricos, se encuentran la eficiencia energética y la reducción de emisiones de CO2 y de otros contaminantes y de efecto invernadero, ayudando a mejorar la calidad del aire y a disminuir la contaminación acústica.

Además del ahorro de combustible, los coches eléctricos implican también una notable reducción del gasto en mantenimiento, ya que no necesitan aceite ni otros lubricantes, tienen menos filtros, el desgaste de los frenos es menor y carecen de transmisiones mecánicas.