La profesora de la UCLM Rosa Pérez Badia preside la Asociación Española de Aerobiología

Desarrolla su labor en la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de Toledo

Análisis de las muestras tomadas por la Red en un laboratorio de Ciencias Ambientales y Bioquímica

La profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) Rosa Pérez Badia ha sido nombrada presidenta de la Asociación Española de Aerobiología (AEA). Una de las principales funciones de esta organización es mantener la Red Española de Aerobiología (REA), que desde 1992 se ocupa del control de aeroalérgenos y de la difusión de información y previsiones aerobiológicas en el territorio nacional.

La AEA tiene como objetivo el desarrollo de los estudios de aerobiología en España y crear un foro en el que puedan participar todos aquellos investigadores y profesionales cuyo trabajo esté relacionado con la materia. Entre sus actividades está la creación de ramas técnicas para el desarrollo de tareas específicas. Una de ellas es la REA, creada para controlar los aeroalérgenos, crear y mantener un banco de datos y difundir información y previsiones aerobiológicas en el territorio nacional. La REA está incluida en una red más amplia integrada por veinte países europeos.

La profesora Pérez Badia, que desarrolla su labor en el Área de Botánica de la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de Toledo, explica que la investigación en aerobiología tiene aplicaciones sanitarias (por las alergias al polen), agronómicas (predicción de cosechas: olivo, vid, etc.) y ambientales (el adelanto o retraso de las épocas de floración de las plantas como uno de los posibles indicadores del cambio climático).

Desde junio de 2007, la profesora Pérez Badia está al frente de la Red de Aerobiología de Castilla-La Mancha. Además de identificar las concentraciones de polen en cada una de las capitales regionales, la Red tiene como objetivo determinar qué pólenes producen polinosis en una ciudad o área geográfica, orientar al personal sanitario, realizar predicciones según los registros polínicos, evaluar la flora alergógena de parques y jardines municipales para minimizar los problemas de alergias y difundir las predicciones y niveles polínicos de riesgo para la población.

“Gracias a este proyecto se puede conocer la calidad biológica ambiental de las diferentes zonas de la región al procesar datos tanto de las estaciones polínicas como de las estaciones meteorológicas, y obtener los resultados de los análisis que permiten realizar recomendaciones para que la población afectada por las alergias pueda tomar las medidas necesarias y evitar el contacto con los aeroalérgenos”, señala la profesora.